De enero a junio y de agosto a diciembre, para Jeniffer la estudiante de arte dramático a las 5:30 AM se desvanece el mundo de los sueños y se despierta de repente, las pupilas se contraen por los primeros rayos de luz, en frente se proyecta la pétrea imagen matutina del techo con sus particularidades, el mismo que a mirado sin ver mientras evoca eventos o fragua estrategias para afrontar las nuevas situaciones. Las responsabilidades apremiantes desafiando la gravedad levantan el cuerpo para iniciar la rutina, un duchazo el desayuno y a estudiar, para Jeniffer la estudiante de derecho llegando las 6:30 PM entre códigos verdes se sumerge en la romántica poesía de las leyes, pero Jeniffer la que en vacaciones no debe cumplir labor alguna se desorienta y no se reconoce.
Vacaciones, es demasiado tiempo en intimidad con migo misma, La mente dispara ráfagas de recuerdos, imágenes presentes y expectativas futuras simultáneamente, entre añoranza al pasado, miedo al futuro e inconformidad vigentes, me adentro en aquella dimensión donde los objetos pierden su color y las sonrisas se deforman reverenciando la demencia.
La razón limitada añora regresar a la realidad que me mantiene viva, el otro universo, esa caja de madera donde ocurre lo impensable, donde controlo el tiempo, el clima el pasado y el futuro, reviven mis muertos y mueren algunos vivos, reproduzco todos los mundos que germinan en mi cabeza, supongo que es normal que no quiera salir de ahi, Después de todo aunque imperfectas mis creaciones ¡soy dios en el escenario! Le e encontrado un sucedáneo a la droga, otra manera de no enfrentar mi realidad, dando hálitos de vida a personajes y luchando por mantearlos vivos, y es que mi intolerancia a el mundo real llega al punto de amar como reales a los personajes ficticios que invento en el teatro para evadir los reales y e imperfectos que existen en mi casa.
Pero llegando las vacaciones debo ponerme los zapatos para pisar la calle, tomar un bus y llegar a un lugar que no siento propio, una casa en la que soy forastera y estar cerca de unas personas cuyos rostros no identifico con claridad, pero ellos dicen que son mi familia.

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